Explosivo comienzo de Rafa Cabrera
Bello en el Omega Dubai Desert Classic, con un -9
que le ha llevado al liderato del torneo en una jornada en la que
el primer 59 del European Tour ha rondado el
Majlis Course dubaití. Cabrera se ofrece como alternativa de poder
a los favoritos españoles y como posible heredero de los títulos
que ya obtuvieron en este torneo Miguel Ángel Jiménez en 2010 y
Álvaro Quirós en 2011.
Curiosamente, el grancanario
protagonizó uno de los últimos acercamientos serios a esa marca
soñada al hacer 60 en el Open de Austria que
ganó, una marca que parecía estar a su alcance después de acumular
nueve birdies en once hoyos. Sin embargo, siete pares consecutivos
nos bajaban de la nube, pero a la vez nos hacían apreciar la
facilidad con que había superado el tramo más difícil del campo
(del hoyo 4 al 9) sin pasar apuros y dejándose opciones de birdie
en una mañana de greenes receptivos y condiciones ideales. Cabrera
Bello reconoció que había pensado en el mítico 59 durante unos
instantes.
"Se me pasó por la cabeza
durante un segundo. Más que el 60, dado que iba -9 después de 11
hoyos, me planteé si llegaría a 59, pero era una tontería, lo
descarté enseguida y pensé: «Sigue haciendo lo mismo y ve golpe a
golpe»".
Aun así, se muestra prudente y
tiene claro que le quedan tres días y que en la jornada del
viernes, por la tarde, tendrá más dificultades. Rafa Cabrera tiene
claro que la tropa (aunque sea tropa de élite) de los circuitos
profesionales tiene que luchar por cada victoria.
"De amateur competía contra
dos o tres chicos que tenían opciones reales de victoria; ahora,
cada semana compito contra 150 jugadores y todos pueden ganar. Las
posibilidades de ganar se reducen a menos que seas alguien como
Tiger Woods o Luke Donald", reconocía el grancanario
Por detrás, a dos golpes, el
volcánico alemán Marcel Siem (que pasa por un gran momento de
juego) y el escocés Scott Jamieson, una de las sorpresas de 2011
que parece salir del bache en el que estaba, y a tres un numeroso
grupo en el que se encuentran los números 2 y 4 del mundo, Rory
McIlroy y Martin Kaymer, junto a los franceses Romain Wattel y
Gregory Bourdy, el danés Thomas Björn, el sudafricano Richard
Sterne y el belga Nicolas Colsaerts.
Destacan las segundas mitades de
las vueltas de McIlroy y Kaymer, que después de iniciar ambos su
participación en el torneo con vueltas más o menos planas aunaron
carácter y calidad para meterse en esa "zona" de la que hablan los
deportistas, esa región mental misteriosa en la que todo sale bien
y que previamente había visitado Rafa Cabrera, para terminar con -6
después de acabar ambos al par sus nueve primeros hoyos.
Con respecto a los otros españoles,
en la trigésimo quinta plaza, con -2, están Pablo Larrazábal
(lástima de su final con dos bogeys), Álvaro Quirós y Miguel Ángel
Jiménez (ambos de menos a más, sobre todo el de Guadiaro, ambos
haciendo gala de paciencia hasta que han llegado los birdies), en
la quincuagésimo cuarta encontramos a José María Olazábal y José
Manuel Lara con -1, y al par están Nacho Garrido y Jorge
Campillo.
En la nonagésimo segunda plaza, con
+1, se encuentra Alejandro Cañizares y con +3 están Pablo Martín
(increíble la montaña rusa de su vuelta) y Carlos del Moral.